RINDE CNC HOMENAJE A ALFREDO V. BONFIL, LÍDER QUE VIVIÓ Y MURIÓ POR LAS CAUSAS DE LOS CAMPESINOS

• El dirigente de la CNC, senador Ismael Hernández Deras, encabezó la ceremonia luctuosa, junto con el hijo y el nieto del desaparecido líder cenecista
• Asistieron también ex líderes de la organización, entre ellos Augusto Gómez Villanueva y Cruz López Aguilar

Como cada año en las instalaciones de la Confederación Nacional Campesina, al pie de la estatua de bronce del licenciado Alfredo V. Bonfil, se desarrolló la ceremonia para rendirle homenaje en su 45 aniversario luctuoso.

Encabezada por el dirigente Nacional de la CNC, el senador Ismael Hernández Deras, se colocó una ofrenda floral y guardaron un minuto de silencio a la memoria del líder desaparecido.

Asistieron personalidades que conocieron y trabajaron con el líder campesino. Destacó la presencia de su hijo, doctor Juan Ramón Bonfil Ojeda, y de su nieto, licenciado Mariano Bonfil Higuera; don Augusto Gómez Villanueva, ex titular de la Secretaría de la Reforma Agraria, Alfredo Ríos Camarena y Gustavo Nabor Ojeda, colaboradores del líder extinto, así como el procurador Agrario, Cruz López Aguilar y el diputado federal Francisco Javier Santillán. También presidieron la ceremonia José Antonio Rojo y la senadora Hilaria Domínguez Arvizu.

Alejandro Peraza y Mary Martínez, presenciaron también la emotiva ceremonia al licenciado Bonfil. Ellos formaron parte del Comité Ejecutivo Nacional de la organización, en tiempos de intenso trabajo del profesor y licenciado Bonfil.

Alfredo Ríos Camarena, ex colaborador del dirigente cenecista Alfredo V. Bonfil, pronunció emotivo discurso sobre la figura pública y el afán de servicio a los campesinos del dirigente campesino que tenía poco tiempo de haber asumido la dirigencia de la CNC, cuando murió en un accidente de aviación, junto con cinco colaboradores más.

Ríos Camarena destacó el espíritu de combate y de lucha Alfredo V. Bonfil. Dijo que vivió y murió por la causa que impulsa la historia contemporánea de México. “No podemos entender las claves de la Nación, si no estamos ciertos de que la columna vertebral hacia la justicia social, lo constituye la lucha de los campesinos, la Reforma Agraria, el reparto de la tierra, la propiedad social, que quedaron plasmados en el Artículo 27 Constitucional”.

Recordó al líder campesino desde sus tiempos estudiantiles en 1953, en la Escuela Nacional Preparatoria, donde iniciaron un afecto profundo con un amigo con quien compartió luces y sombras, alegrías y tristezas. Posteriormente en la Facultad de Derecho de la UNAM y después el destino los volvió a reunir bajo la sombra generosa de un hombre que se ha constituido en la conciencia crítica del movimiento campesino: don Augusto Gómez Villanueva.

Se refirió a la transformación que ha sufrido el país en el modelo de desarrollo rural y de los distintos tipos de tenencia de la tierra, y en la forma de atención del campo mexicano en los distintos periodos gubernamentales, lo cual se manifiesta en un rezago y desmantelamiento del proyecto productivo campesino.

Consideró que no se ha hecho justicia a los indígenas y menos a los ejidatarios y comuneros y manifestó su confianza en el cambio: “sí podemos abrigar esperanzas, pero necesitamos una clase campesina que entienda su destino histórico y productivo.

Opinó que “no podemos regresar exactamente a las fórmulas del Siglo XX, pero tenemos que encontrar formas de justicia social, que permitan la asociación productiva de los ejidatarios y el Estado, de los comuneros y el Estado e incluso de la iniciativa privada, en la medida en que no se convierta en explotadora que vuelva a los campesinos de simples ‘guardabosques’, sino que deben ser socios en el aprovechamiento de los recursos mineros, en la explotación de los recursos turísticos y de todo aquello que en el campo pueda producir riqueza”.

Reconoció que hay grandes avances: “hoy este es un logro de la política de los gobiernos. Por primera vez en muchos años, exportamos más de lo que importamos. Hay una balanza favorable al campo, aunque sea para los grandes productores, pero no se debe excluir la participación del ejido”.
Al precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, le pidió considerar a los campesinos como aliados, para ganar la elección”.

La CNC, dijo, “tiene que volver por sus fueros; tiene que ser combativa y luchadora; entender que existe una lucha de clases y que, como lo pensó Graciano Sánchez (fundador de la CNC) que había que dar la pelea en el campo y la ciudad, por la lucha de fondo de la gran producción agrícola mexicana”.

A nombre de la familia del homenajeado, habló Mariano Bonfil Higuera, su nieto. Agradeció al senador Ismael Hernández y al CEN de la CNC, por la continuidad de la ceremonia luctuosa en esta organización, en virtud de que, así, se mantiene viva la memoria de su abuelo.

Recordó que a través de amigos y colaboradores de don Alfredo, ha conocido el aprecio y la importancia del desempeño político del líder a favor de los campesinos de México.

Resaltó tres elementos de su legado: primero, que era un hombre del campo mexicano; siempre luchó por México y por lo que creía justo. Segundo, que era un extraordinario orador, que creía lo que decía, que convencía, y que fue trascendente su discurso que pronunció en la Universidad de Guadalajara, ante el Presidente de Chile, Salvador Allende. Y tercero, que después de 45 años de su muerte, en la CNC se recuerda su memoria.

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